La disputa interna del oficialismo empieza a desplazarse hacia la construcción electoral para 2027. Patricia Bullrich sumó gestos de autonomía frente a Javier Milei, cuestionó sus expresiones contra el periodismo y evitó participar de una reunión de Gabinete en la Casa Rosada. Los movimientos se producen mientras el Gobierno intenta sostener la cohesión de su espacio y definir su estrategia política para el próximo año.

Otro punto de desacuerdo fue la reacción frente a las elecciones presidenciales de Brasil. Bullrich habría planteado reparos ante la posibilidad de que el Gobierno argentino cuestionara el resultado que consagró a Lula da Silva, en contraste con el respaldo que la dirigente había expresado hacia Flávio Bolsonaro durante la campaña.

En este escenario, la senadora busca fortalecer su posición dentro del oficialismo sin romper con el espacio libertario. Las versiones sobre una eventual fórmula presidencial compartida con Milei siguen abiertas, pero también reflejan que las negociaciones por candidaturas, espacios de poder y participación en una futura gestión ya forman parte de la disputa interna.

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