El oficialismo quiere iniciar la próxima semana en el Senado el tratamiento de la reforma electoral, aunque todavía no tiene garantizados los apoyos. La suspensión o eliminación de las PASO es el punto que más interesa al Gobierno, pero tampoco cuenta con el respaldo explícito de todos sus aliados.
La iniciativa contempla cambios más amplios sobre el funcionamiento de los partidos políticos. Entre otros aspectos, modifica su financiamiento, las condiciones para obtener y mantener la personería y el acceso a la publicidad electoral, además de establecer nuevas reglas para el ingreso de fondos privados.
Mientras el oficialismo busca mostrar avances ante Karina Milei, las negociaciones con gobernadores y bloques opositores continúan. Incluso dentro del PRO existen reparos sobre la eliminación de las primarias, y en el Senado reconocen que el tratamiento dependerá de alcanzar una mayoría de 37 votos.





