La inversión en operativos durante las marchas de jubilados despertó críticas por su magnitud. El total destinado superaría los 2.000 millones de pesos en distintos procedimientos. La cifra generó impacto en un contexto de reclamos sociales.
Las protestas tienen como eje la pérdida del poder adquisitivo de los jubilados. En ese marco, las fuerzas de seguridad intervinieron en numerosas ocasiones para contener las movilizaciones. Esto implicó un despliegue sostenido en el tiempo.
El contraste entre el gasto en seguridad y la situación de los jubilados alimentó la polémica. Diferentes voces señalaron la necesidad de revisar las prioridades del presupuesto. La discusión sigue vigente en la opinión pública.





