Una partida superior a los mil millones de pesos destinada a la Presidencia permanece sin ejecución en lo que va de la gestión. El control de estos recursos está en manos de Karina Milei, quien concentra funciones clave dentro del Gobierno. Sin embargo, no se registran usos concretos del fondo.
El dinero corresponde a herramientas de gasto operativo que suelen utilizarse para la administración diaria del área presidencial. En este caso, la ausencia de movimientos marca una diferencia respecto de prácticas habituales. Esto genera dudas sobre la estrategia adoptada por la gestión.
La falta de utilización de estos recursos abre interrogantes sobre las prioridades del Ejecutivo. También plantea cuestionamientos sobre el manejo y la transparencia de los fondos públicos. El tema suma un nuevo eje de análisis sobre el funcionamiento interno del Gobierno.




