Antes de su llegada al Congreso, Mendoza lideró la cartera sanitaria del Chaco con un enfoque en la descentralización de servicios.
Una de las facetas más recordadas de la carrera de Sandra Mendoza fue su rol como ministra de Salud de la provincia del Chaco. Durante su gestión, la provincia enfrentó desafíos epidemiológicos significativos y Mendoza fue la cara visible de las campañas de prevención en terreno, recorriendo los parajes más alejados del Impenetrable.
Su enfoque ministerial se centró en la mejora de la infraestructura hospitalaria y en la formación de cuadros técnicos locales. Quienes trabajaron con ella destacan que era una funcionaria de «puertas abiertas», con una capacidad de gestión que combinaba el pragmatismo administrativo con una fuerte sensibilidad por las necesidades de los sectores más vulnerables.
Este periodo en la salud pública fue el que le dio el respaldo popular necesario para proyectarse a nivel nacional. Muchos de los programas que inició en Chaco sirvieron como base para políticas sanitarias regionales que se mantienen vigentes, consolidando un legado técnico que acompaña su memoria política.





