La advertencia refleja la creciente preocupación en Tigre, donde vecinos, comerciantes y prestadores turísticos alertan por el fuerte impacto económico que atraviesa el distrito. La situación actual afecta de lleno a la vida cotidiana y golpea especialmente al turismo, uno de los principales motores de la economía local.
En las últimas semanas, numerosos emprendimientos vinculados a la actividad turística registraron cancelaciones, caída de reservas y una merma sostenida en el movimiento de visitantes. Restaurantes, complejos de cabañas, paseos náuticos y comercios de la zona del Delta señalaron que la incertidumbre genera un freno inmediato al consumo y compromete la continuidad de muchos negocios, en especial los más pequeños.
El impacto no se limita al sector turístico. Los vecinos advierten que la retracción económica se siente en el empleo, en los ingresos familiares y en el comercio barrial. A los problemas económicos se suman gastos extra y dificultades para sostener actividades habituales, lo que profundiza el malestar social en distintas zonas del partido.
Desde el sector productivo y organizaciones locales sostienen que, si el escenario se prolonga, el daño podría trascender la coyuntura. La pérdida de confianza de los visitantes y el deterioro de la imagen del destino aparecen como riesgos a mediano plazo. Por ese motivo, reclaman respuestas urgentes y un plan de medidas que permita amortiguar el impacto y dar previsibilidad a una comunidad que ve amenazada una de sus principales fuentes de ingresos.





