Un barrio del sur del Conurbano bonaerense se volvió un punto de interés para quienes buscan una escapada cercana con encanto europeo: chalets de ladrillo a la vista, calles empedradas, jardines cuidados y un silencio que contrasta con el movimiento urbano. Vecinos y visitantes lo describen como “una postal de Londres a pocos minutos de la Ciudad”.

Ubicado en una zona residencial de larga tradición, el barrio destaca por su arquitectura homogénea, con construcciones bajas, techos a dos aguas y fachadas que remiten a los suburbios ingleses. El trazado urbano, que conserva empedrados originales y veredas arboladas, refuerza la sensación de estar en un entorno histórico y pintoresco.

La identidad del lugar se consolidó gracias a la preservación del patrimonio barrial y al impulso de familias que mantuvieron el estilo de las viviendas originales. Las calles sinuosas, las rejas trabajadas y las pequeñas plazas internas hacen que muchos lo elijan para caminatas, sesiones de fotos o simplemente para disfrutar de la tranquilidad.

En los últimos años, el barrio comenzó a recibir más visitantes atraídos por su estética singular y su proximidad a centros comerciales y espacios verdes. Locales gastronómicos y propuestas culturales también sumaron movimiento, aunque los vecinos destacan que el espíritu residencial permanece intacto.

Con su mezcla de calma, tradición y un estilo arquitectónico que remite a ciudades europeas, este rincón del sur del Conurbano se posiciona como una opción ideal para escapadas cortas sin alejarse demasiado de Buenos Aires.

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