Playas amplias, un paisaje natural único y servicios renovados convierten a la laguna en uno de los destinos más buscados para escapadas de fin de semana.

En el corazón de la provincia de Buenos Aires, un destino viene ganando popularidad por su paisaje inesperado: aguas tranquilas, tonos turquesa y una escena que muchos visitantes ya bautizaron como “el Caribe argentino”. Se trata de la Laguna de San Miguel del Monte, un lugar que en los últimos años se consolidó como una de las escapadas preferidas por quienes buscan descansar cerca de la ciudad sin alejarse demasiado.

La laguna ofrece playas amplias, zonas arboladas y un entorno ideal para deportes náuticos como kayak, paddle surf y vela ligera. La claridad del agua y la tranquilidad del ambiente son algunos de los atractivos que impulsaron su crecimiento turístico, acompañado por una oferta cada vez más variada de alojamientos, restaurantes y balnearios organizados.

Uno de los puntos fuertes del destino es su accesibilidad. Desde la Ciudad de Buenos Aires, se llega fácilmente por la Ruta 3 en un viaje que ronda los 90 minutos, lo que la convierte en una opción perfecta para una escapada corta. También hay servicios de micro y combis que salen desde distintos puntos del AMBA y permiten llegar sin vehículo propio.

Además de la playa y las actividades acuáticas, la zona cuenta con circuitos para caminatas, pesca deportiva, paseos familiares y propuestas culturales que se desarrollan especialmente durante la temporada alta. Los visitantes destacan la calma del lugar, la seguridad y la posibilidad de disfrutar de un paisaje poco habitual en la provincia.

Con el crecimiento de su popularidad en redes sociales, la laguna se transformó en un destino tendencia para quienes buscan experiencias distintas sin viajar largas distancias. Su combinación de naturaleza, descanso y facilidad de acceso explica por qué muchos ya la consideran una joya escondida del turismo bonaerense.

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